Estrellas de mar

Oct 31, 2008 I cascabel.

estrellademar.pngHoy sólo puedo sonreir al pensarte, porque después de algunas lágrimas y siempre de una forma muy tuya, (no vayamos a olvidarnos), me has dicho “Sí, claro que me importas” Sólo una frase, que has dicho entre gestos, miradas y alguna palabra suelta y ya se abren las puertas a ese mundo extraño en que de vez en cuando moramos los dos. No tengo que contarte que ha salido el sol, que reimos hasta caer rendidos y volamos por encima de las nubes.Estoy aquí contigo, sentada en la hierba. Esta vez no tienes prisa ni pausa.- Cuéntamelo otra vez -dijiste mientras recorrías las líneas de mis manos con tus dedos.- ¿El qué?- Ese cuento de las estrellas de mar.

Un escritor que estaba en su casa de la playa terminando su última obra, todas las mañanas, muy temprano, salía a pasear por la costa unos minutos antes de empezar su trabajo. Esa mañana observó, en la distancia, a un joven que parecía estar bailando… corría hacia el mar, levantaba sus brazos, daba la vuelta y volvía a repetir el movimiento una y otra vez.Lentamente, el escritor se fue acercando al joven, hasta que, al aproximarse, vio que en realidad estaba recogiendo algo de la arena y que luego se acercaba al agua para lanzarlo mar adentro.Ya más cerca, vio que el joven tomaba estrellas de mar que habían quedado en la arena al bajar la marea y corría hasta el agua para arrojarlas tan lejos como podía.

Al llegar a su lado, el escritor le preguntó:- Buenos días, ¿qué estás haciendo?- Salvo estrellas de mar antes de que el sol las deshidrate y mueran -contestó el joven, sin abandonar su empeño.- Pero, ¿no te das cuenta que es una tarea inútil? -le dijo el escritor-. En estos momentos debe de haber miles o millones de estrellas que quedaron fuera del agua y jamás podrás salvarlas a todas.El joven se detuvo sólo un instante, miró la estrella que llevaba en la mano en esos momentos, luego giró su cabeza hasta enfrentar los ojos del escritor, y le dijo:- No importa; quizá no pueda salvar a todas, pero al menos esta que tengo en la mano notará la diferencia… -y continuó febrilmente con su tarea.El escritor meneó su cabeza, completó su caminata y se sentó a continuar su trabajo. Sin embargo, algo lo incomodaba y daba vueltas en su cabeza.”Al menos ésta notará la diferencia”A la mañana siguiente, muy temprano, un caminante ocasional advirtió con asombro que dos personas - una mayor y otra más joven- parecían bailar junto a la playa… corrían hacia el mar, levantaban sus brazos, daban la vuelta y volvían a repetir el movimiento una y otra vez.Lentamente empezó a acercarse para ver qué ocurría…- Me gusta como lo cuentas -me dices con esa sonrisa tan tierna en la boca.- Gracias…- A ti- ¿Por qué?- Por regalarme cascabeles. Hoy he notado la diferencia… como la estr…- Sí, como la estrella de mar.Y después esas ganas locas de comerte a besos…

Participa dejando tu mensaje