Aún siento los susurros de Beth Gibbons

7 comentarios I Oct 01, 2006 I el viajero solitario.

Vuelvo a retomarlo todo después de algunos años, en el camino han quedado mil historias que trato de olvidar. Estamos a principios del 2006 y llueve, es uno de esos días en los que mentalmente uno evoca alguna canción en boca de Richard Hawley. Muchas cosas son distintas desde entonces, en general mi vida no ha variado perceptiblemente, sin embargo, yo no soy ni remotamente parecido a entonces. Dejé de escribir. Creo que mi principal motivo era el no poder soportar el seguir haciéndolo de una forma constante; cada palabra, cada línea, era desgarrar una parte de mi mismo, explorar en mi interior y ver tanta agonía. Pensándolo fríamente me doy cuenta de que es de lo más humano ahogarse en tinieblas cuando un padre muere, sobre todo después de haberme pasado más de media vida pensando que sería al contrario. Sin embargo, no fue algo simple, no se trató únicamente de eso; fue tan duro el ataque como frío y distante me siento ahora.

Leer más »

Permitanme presentarle. Paul Auster, un amigo.

Sin comentarios I Oct 01, 2006 I literatura.

Ahí estaba el gran hombre en persona, viniendo a mi pueblo todas las semanas. Iba a verle bajar del tren, pensando que tal vez aprendería algo mirándole, que simplemente por acercarme a él me contagiaría de su brillantez, como si fuera una enfermedad que se pega. Nunca tuve el valor de hablarle, pero eso no importaba. Me inspiraba el saber que estaba allí, el saber que podía verle cuando quisiera. Una vez, nuestros ojos se encontraron y sentí que veía a través de mi, como si yo no existiera. Fue un momento increíble. Noté que su mirada atravesaba mis ojos y salía por la parte de atrás de mi cabeza, abrasando mi cerebro y convirtiéndolo en un montón de cenizas. Por primera vez en mi vida comprendí que no era nada, absolutamente nada. No, no me disgustó como Vd. podría creer. Me dejó aturdido al principio, pero una vez que se me pasó el susto, me sentí vigorizado, como si hubiera conseguido sobrevivir a mi propia muerte. No, no es eso, no exactamente. Yo sólo tenía 17años. Cuando los ojos de Tesla me atravesaron, probé por primera vez el sabor de la muerte. Eso se aproxima más a lo que quiero decir. Noté en la boca el sabor de la mortalidad y en ese momento comprendí que no viviría eternamente. Se tarda mucho en aprender eso, pero cuando finalmente lo aprendes, todo cambia en tu interior, ya nunca vuelves a ser el mismo, Yo tenía 17años y pronto, sin la menor sombra de duda, comprendí que mi vida era mía, que me pertenecía a mí y a nadie más.

Estoy hablando de libertad, Fogg. Una sensación de desesperación que se hace tan grande, tan aplastante, tan catastrófica, que no tienes otra opción más que la de ser liberado por ella. Es la única opción, porque de no ser ésa te arrastrarías a un rincón y te dejarías morir. Tesla me dio la muerte y en ese momento supe que iba a ser pintor.

(…)

¡Ja! Era el pintor más rico que jamás existió. Un artista millonario. Imagínese, Fogg. Tenía la misma edad que ud tiene ahora y lo poseía todo, absolutamente todo lo que quisiera.

“El Palacio de la Luna” Paul Auster.

Y yo descubrí que quería ayudar al mundo sin tocar a las personas… Ana

Página 12 of 12« Primera...«89101112